Una de las fiestas diplomáticas más animadas y coloridas gracias a la música y a la decoración es la celebración de la proclamación de la Independencia de México, más conocida como el Grito de Dolores. Este año actuó como anfitrión el ministro Nicolás Escalante Barrett, encargado de Negocios de la embajada con sede en Caracas, acompañado de su esposa, Magdalena Urquiola de Escalante. Ellos seleccionaron el salón Plaza Real del hotel Eurobuilding para albergar a los invitados.
Los colores verde, blanco y rojo destacaron en esta sobria reunión, donde no podían faltar los mariachis, que cantaron algunas de las canciones más preciadas del repertorio musical mexicano.
Fue tiempo propicio para desear paz y prosperidad a un pueblo cuya relación con Venezuela es estrecha y forma parte de la historia de ambas naciones, ya que son muchos los intereses que los unen.